
El comportamiento de compra de los consumidores es un tema que ha fascinado a los expertos en marketing durante décadas. ¿Qué motiva a las personas a elegir un producto sobre otro? ¿Qué factores influyen en sus decisiones? ¿Cómo podemos persuadirlos para que compren lo que queremos venderles?
La respuesta a estas preguntas no es simple, ya que intervienen múltiples variables que afectan el proceso de compra, como las características del producto, el precio, la disponibilidad, la competencia, la publicidad, el contexto, las emociones, las creencias, los valores, las necesidades, los deseos, las expectativas, etc.
Sin embargo, existe una disciplina que se ha dedicado a estudiar cómo funciona la mente humana y cómo influye en el comportamiento: la psicología. La psicología nos ayuda a comprender los mecanismos mentales que subyacen a las acciones de los consumidores, y nos ofrece algunos principios que podemos aplicar al marketing para lograr nuestros objetivos.
En este post, vamos a ver cinco de estos principios psicológicos que explican por qué compramos lo que compramos, y cómo podemos usarlos para mejorar nuestras estrategias de marketing.

1. El efecto de la escasez
El efecto de la escasez se refiere a la tendencia de las personas a percibir algo como más valioso y deseable cuando es escaso o limitado. Esto se debe a que la escasez genera un sentido de urgencia, de competencia y de exclusividad, que aumenta el interés y la motivación por obtener el objeto escaso.
Un ejemplo de cómo se usa el efecto de la escasez en el marketing es el de las ofertas por tiempo limitado, que crean una presión temporal para que los consumidores actúen rápido y no pierdan la oportunidad de comprar el producto a un precio reducido. Otro ejemplo es el de los productos de edición limitada, que crean una sensación de rareza y de distinción, que atrae a los consumidores que quieren diferenciarse de los demás.
2. El efecto de la reciprocidad
El efecto de la reciprocidad se refiere a la tendencia de las personas a sentirse obligadas a devolver un favor o un beneficio que han recibido de alguien. Esto se debe a que la reciprocidad es una norma social que regula las relaciones humanas, y que implica un sentido de equidad, de gratitud y de compromiso.
Un ejemplo de cómo se usa el efecto de la reciprocidad en el marketing es el de las muestras gratuitas, que generan una sensación de deuda y de obligación en los consumidores, que se sienten más propensos a comprar el producto o a recomendarlo a otros. Otro ejemplo es el de los regalos o las bonificaciones, que crean una sensación de agradecimiento y de lealtad en los consumidores, que se sienten más satisfechos y más fieles a la marca.
3. El efecto de la prueba social
El efecto de la prueba social se refiere a la tendencia de las personas a seguir el comportamiento o la opinión de la mayoría o de las personas que consideran relevantes o influyentes. Esto se debe a que la prueba social es una fuente de información y de validación, que reduce la incertidumbre, la ambigüedad y el riesgo, y que aumenta la confianza, la credibilidad y la persuasión.
Un ejemplo de cómo se usa el efecto de la prueba social en el marketing es el de los testimonios o las reseñas de otros clientes, que proporcionan evidencia y recomendación sobre el producto o el servicio, y que influyen en la decisión de compra de los potenciales clientes. Otro ejemplo es el de los influencers o los líderes de opinión, que transmiten su experiencia y su autoridad sobre el producto o el servicio, y que generan una identificación y una aspiración en los seguidores.
4. El efecto de la consistencia
El efecto de la consistencia se refiere a la tendencia de las personas a actuar de acuerdo con sus actitudes, valores, creencias, compromisos o decisiones previas. Esto se debe a que la consistencia es un principio de coherencia y de racionalidad, que implica un sentido de identidad, de autoestima y de responsabilidad.
Un ejemplo de cómo se usa el efecto de la consistencia en el marketing es el de las técnicas de compromiso y de pie en la puerta, que consisten en obtener primero un pequeño acuerdo o una pequeña acción del consumidor, que luego facilita la obtención de un acuerdo o una acción mayor. Otro ejemplo es el de las técnicas de etiquetado y de pie en la boca, que consisten en asignar primero una característica o una cualidad al consumidor, que luego lo motiva a actuar de acuerdo con esa etiqueta.
5. El efecto de la autoridad
El efecto de la autoridad se refiere a la tendencia de las personas a obedecer o a seguir las órdenes o las sugerencias de alguien que perciben como una figura de autoridad o de experto. Esto se debe a que la autoridad es una fuente de poder y de influencia, que implica un sentido de respeto, de confianza y de obediencia.
Un ejemplo de cómo se usa el efecto de la autoridad en el marketing es el de los sellos de calidad o de garantía, que acreditan el nivel de excelencia o de seguridad del producto o del servicio, y que aumentan la percepción de valor y de satisfacción de los consumidores. Otro ejemplo es el de los endosos o las certificaciones de personas o de entidades reconocidas, que avalan el prestigio o la eficacia del producto o del servicio, y que incrementan la reputación y la credibilidad de la marca.

Estos son solo algunos de los principios psicológicos que explican por qué compramos lo que compramos, pero hay muchos más que podemos explorar y aplicar al marketing. Lo importante es entender cómo funciona la mente de los consumidores, y cómo podemos comunicarnos con ellos de forma efectiva y persuasiva.
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