Tu contenido apesta y no lo sabías (hasta ahora)

¿Cuánto apesta tu contenido?


Sí, leíste bien. Ese post que pasaste horas creando, con fotos perfectas y captions inspiradores… probablemente nadie lo vio. No es tu culpa del todo, pero sí hay razones por las que tus publicaciones no conectan. Y hoy te las voy a contar.


1. Publicas por publicar y el algoritmo te ignora

Muchos creen que la cantidad lo es todo. Publican diario, sin pensar en su audiencia ni en objetivos. Resultado: likes vacíos y cero impacto.

Historia real: Una marca de comida saludable publicaba fotos bellísimas de sus productos todos los días. Todo el mundo decía “qué lindo”, pero nadie entendía cómo esos productos le ayudaban a su vida diaria. Likes sí, ventas no. Moraleja: publicar sin estrategia es como hablar solo en una fiesta. Nadie recuerda al que grita sin sentido.


2. Olvidas el SEO y tu contenido desaparece

El contenido más brillante del mundo vale cero si nadie lo encuentra. No es magia: Google no lee tu mente.

Ejemplo de un cliente nuestro: Una startup de software escribía posts sobre productividad con títulos genéricos como “Mejora tu día”. Nadie los encontraba. Con palabras clave estratégicas y títulos claros, su visibilidad se disparó.

3. Tu contenido es genérico y aburrido

Si tus posts podrían pertenecer a cualquier marca, nadie los recordará. Los usuarios tienen atención de pez dorado y cientos de opciones a un scroll de distancia.

Historia real: Una consultora de marketing, amiga nuestra, publicaba tips tipo “Publica en Instagram y Facebook”. Cero engagement. Cuando empezó a contar historias reales y ejemplos específicos, las interacciones se dispararon.


4. No mides resultados y repites errores

Publicar sin analizar métricas es como disparar flechas con los ojos vendados. No sabes qué funciona y desperdicias tiempo y energía.

Tip rápido: Monitorea likes, comentarios, shares, clics y tiempo de lectura. Ajusta tu estrategia según los datos.

5. La inconsistencia mata tu alcance

Publicar un mes sí y tres meses no no sirve. La consistencia importa más que la frecuencia. Mantén un estilo coherente en colores, tono y tipo de contenido.

6. Ignoras a tu audiencia

Hablar solo de tu producto es como dar un discurso a la pared. La magia ocurre cuando creas contenido que aporta valor y resuelve problemas reales.

Caso real: Una tienda de ropa que solo hablaba de descuentos comenzó a publicar tips sobre cómo combinar prendas. Resultado: más interacción y clientes más fidelizados.

7. Te autopromocionas demasiado

Todos queremos vender, pero nadie quiere leer anuncios todo el tiempo. La regla funciona: 80% contenido útil, 20% promoción. Enseña antes de vender.

La verdad incómoda

Un post no se mide por los likes que recibe, sino por el impacto real que genera. Si logras que una sola persona se conecte, aprenda o tome acción gracias a tu contenido, ya ganaste.

Así que deja de crear ruido. Menos publicaciones vacías, más valor real. Esa es la diferencia entre desaparecer en el feed o convertir seguidores en clientes.

Publicado por Daniela Vera

Directora de la Revista Cultural Digital y Colectivo de Artes CAVEL

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